miércoles, 20 de julio de 2011

Recuerdos

Sobran palabras,
el silencio se oye, duele.

Las miradas ya solo miran,
fugitivas, se van.

Nada es lo que hay,
o quizás lo que habrá.

Especial,
y entonces…
                             ... recuerdo,
                                    ... sonrisas,
                                    ... complicidad,
                                    ... tristeza.

miércoles, 13 de julio de 2011

No sé que quiero, pero sé lo que no quiero.


Es lo que le ocurre a los poetas cuando se quedan sin historias. Tiempo, quizás sea eso.

"No sé que quiero, pero sé lo que no quiero,
sé lo que no quiero, y no lo puedo evitar,
puedo seguir escapando y aún lo estoy pensando,
estoy pensando, pero estoy cansado de pensar."

miércoles, 6 de julio de 2011

Pero entonces creció.

Solía dormirse temprano, abrazada a su peluche, y además le gustaba despertarse viendo el mar, oyendo el piar de los pájaros.

Quizás dormir no era lo que le gustaba, sino todo lo demás. Contarle sus penas a unos seres que sin decir palabra, eran lo más dulce que existía en su vida; un pequeño conejo que nunca la abandonaría y un gran oso blanco coronado por su roja pajarita. Un mar que la ponía nostálgica, le hacía perderse en su inmensidad, viendo al horizonte, imaginándose una vida de sapos y príncipes. Seres libres y desconocidos ataviados con pequeñas plumas que convertían los odiosos despertares en, simplemente, un día más para reír, llorar, enfadarse y comer mucho chocolate.

Era estupendo, pero lo que realmente le gustaba era la segunda parte de todo eso.

Adoraba las bromas que solo ella y sus amigos entendían, carentes de sentido alguno, simplemente signos de complicidad entre ellos.  Aquellos rápidos sorbos, dulces y amargos, que un día a la semana se decidían a tomar. Leía en su iluminada pantalla todas las cosas bellas que habían escrito para ella y también adoraba emocionarse por ello. Cogía su toalla, bañador y crema para el sol y emprendía un rumbo fijo, el de todos los días, siempre por el mismo motivo, y eso también lo adoraba.

Pero entonces creció, y empezó a creer que no había magia en aquel mundo. Seguía adorando las mismas cosas: dormir, sus peluches, el mar, los pío-pío, las bromas, los sin sentidos, los pequeños sorbos, las buenas palabras e ir a la playa. Pero su hada madrina empezaba a tener una nueva preocupación: debía devolverle su peculiar sonrisa, el brillo de sus ojos y el sabor de sus labios.

domingo, 12 de junio de 2011

It's Sunday.

Cuatro paredes. Unos cuantos muebles. "Lunch atop a Skyscraper", The Beatles y un genio de pelo largo, B.J. Fotos, peluches y una cama deshecha con las consecuencias de un sábado loco en sus entrañas. Y en ese paraíso, una extraña más en el mundo a la que unas copas demás no le han ayudado.

Es domingo. Música, no encuentra otra salida.

"Startin at the paper, I don't know what to write.
I'll have my last cigarette, well turn out the lights,
maybe tomorrow I'll feel a different way,
but here in my confusion, I don't know what to say."

sábado, 21 de mayo de 2011

Y cientos más.

Y de repente me sentí feliz.

Éramos tres; ella, la de siempre, él, un conocido de los últimos nueve meses, y yo, la más ilusionada. Poco a poco nos habíamos ido haciendo amigos, cada vez más, quizás gracias a esas múltiples fiestas nocturnas por la capital a las que tanto nos habíamos aficionado. En invierno, con guantes, bufanda y gorros de lana, o en primavera, en bermudas, sandalias y con una buena temperatura ambiente.

Ellos y yo. Y cientos más. Allí. Juntos. Sonaba música, daba igual si era La Cabra Mecánica, Cristina Pato o todo el Obradoiro cantanto "a saia da carolina" al unísono, el caso era pasar lo mejor posible aquella noche en la que el frío ya se hacía notar.

Era eso, estoy segura, la unidad, la satisfacción y las ganas de gritar. La madrugada avanzaba y algunos decidían irse, por voluntad u obligados, como nosotros, pero en cambio otros lo tenían claro, había que quedarse. Y allí se quedaron, haciendo fuerza, abrazados, sobre colchones, dándose calor, al pie de la catedral que alberga mil y una historia, añadiendo una más.

 "Mañana tal vez tenga que sentarme junto a mis hijos y decirles que fuimos derrotados, que no supimos como hacer para ganar. Pero no podría mirarlos a los ojos y decirles que ellos viven así porque yo no me animé a luchar."

jueves, 19 de mayo de 2011

Chorroborros.

El tiempo pasaba lento. Decidí salir a pasear, sola, bajo un sol que apenas calentaba, cuando sin quererlo me sorprendí observándola. Está feliz, ajena a todo lo que la rodea. Quizás sea su cumpleaños, o quizás no. Seis años, no más. Estoy segura -pensé.

No entiende de política ni siente necesidad de hacerlo. La economía le aburre, mira de forma absurda la preocupación que causa en los adultos. No tiene horarios pero no le importa, no tiene prisa. Entonces es cuando reflexiva, una vez más, pienso: Yo también he sido así.  Todos hemos sido niños. Hasta los que hacen las guerras fueron niños. ¿Y ahora? ¿Qué soy? ¿En que me he convertido? ¿En que me han convertido?

Reflexiones así me sobran, día tras día, y sin embargo, todo esto sigue manejando mi vida. Me siento como una marioneta en este lugar, en este mundo hostil, de pobres o ricos, hombres o mujeres, blancos o negros… Chorroborros. Los detesto.

lunes, 16 de mayo de 2011

Eternamente.

Durante 19 años me ha dado tiempo a descubrir cosas como que los amigos solo son para siempre cuando somos jóvenes, que el amor no es eterno y tiene fin, y que el cariño que sientes hacia una persona es directamente proporcional al daño que te hará. Quizás sea eso lo que hace que aquella chica se sienta así, triste, decepcionada incluso. Nadie le dijo que la vida sería así. Con 5 años soñaba con ser astronauta, pisar las estrellas y volar, tenía 10 y ya tenía montada una peluquería con su, entonces, mejor amiga, a los 13 quería ser cantante e ir a Operación Triunfo para a los 15 pasar a ser psicóloga. Cumplía los 16 y soñaba con ser la protagonista de esa película de amor que tanto le había hecho llorar. Ya ahora... Ahora se da cuenta de que ha vivido siempre de sueños.

Pero la vida es sueño, y los sueños, sueños son, por eso la chica de los pantalones vaqueros quiere querer con locura aún sabiendo que el amor tiene fin, sentirse querida sabiendo que le decepcionarán y tener amigos para siempre mientras sea joven, eternamente. 

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Me quieres?

El cielo se ha vuelto oscuro. Está mojado.
Y lo ves, piensas, te lo imaginas, sonríes y recapacitas. No es tuyo, no lo será. Mejor así. No es real.
- ¿Me quieres?
+ Sí
- Yo también.
+ Pero yo te quiero diferente... Haciéndome daño.